La ilusión tiene un naming

 

El Gordo, El Niño, La Grossa, Cuponazo, Primitiva, Powerball, Megamillones, Lotto, Doña Manolita, Bruixa d’Or…: todos ellos naming llenos de magia, ilusión o esperanza para un cambio a mejor y que nos hace más iguales o desiguales.

La lotería tiene su propio lenguaje y su cultura verbal establecida en tono, estilo y mensajes. Y no sólo de nombres y con promesas de sus marcas, sino también de hábitos, ritos y supersticiones cabalísticas de todo tipo y que se acaban vinculando a fechas, números, lugares, momentos y personas.

¿Quién no quiere ser millonario de la noche a la mañana?

Es bien conocido el dicho «el dinero no hace la felicidad», entendiendo que valores como el amor, la amistad o el hecho de gozar de salud aportan más riqueza personal que el vil metal. Pero no nos engañemos, mejor tener que no tener… o al menos eso es lo que se desprende si tenemos en cuenta que en España el juego es un negocio que mueve miles de millones. Por este motivo, toca hablar de la lotería, una serie de sorteos fomentados por entidades públicas o privadas que contribuye a engrosar las arcas del Estado o entidad que promueva tales sorteos. Y ahí entra en juego, nunca mejor dicho, toda la maquinaria mercadotécnica de los sorteos especiales.

El Gordo, el Niño, la Primitiva o el Cuponazo… el mero recuerdo de tales términos lleva implícita la búsqueda de ese número mágico que va a cambiar nuestra vida. ¿Tiene que ver el naming con la adquisición de un décimo, boleto o participación?

EL GORDO de NAVIDAD

Quizá el más popular de nuestros sorteos.

Todos los 22 de diciembre la ilusión irrumpe en los hogares españoles gracias al Sorteo Extraordinario de Navidad, cuyo premio máximo tiene un valor de 4 millones de euros

La cuantía del primer premio, bien merece el apodo de «Gordo» por sí mismo, aunque no solo a su cuantía debe este su popular nombre. Hubo un personaje creado a finales del siglo xviii, con el que se publicitó la lotería, que quedó ligado para siempre a este juego: «El Fanático por la Lotería o el Enano afortunado». La fisionomía alegre y rechoncha de este personaje contribuyó en gran medida al nombre del más popular de nuestros sorteos.

EL NIÑO

El Sorteo Extraordinario del Niño, también conocido como Sorteo o Lotería del Niño desde 1966, se lleva a cabo cada 6 de enero coincidiendo con la fecha de la adoración al Niño de los Reyes Magos de Oriente.

Si se bucea en la historia del Sorteo, vaga y llena de imprecisiones, sale a relucir la duquesa de Santoña, María del Carmen Hernández y Espinosa de los Monteros. Según parece, esta aristócrata instauró una rifa de niños con la voluntad de obtener fondos para un hospital infantil de Madrid. Esta granadina de Motril llamó a su propuesta «Rifa Nacional del Niño» siendo el precedente del actual sorteo.

LA PRIMITIVA

Además de ser la más popular de las loterías en España, La Primitiva es también la más antigua de todas las loterías en el mundo entero.

El 10 de diciembre de 1763 se celebró el primer sorteo, con un sistema muy similar al actual. En aquella época, esta lotería era denominada simplemente «Lotería por Números». En 1812, pasó a llamarse “Lotería Primitiva” al surgir la “Lotería Moderna” (lo que es hoy el Sorteo de Navidad). El sorteo de Lotería Primitiva fue suprimido en el año 1862, hasta que fue recuperado en el año 1985.

LA GROSSA

Réplica catalana del gordo en versión femenina, cuenta con una simpática cabezuda como buque insignia de su campaña publicitaria. Y de ahí, probablemente, el origen de su naming, amén de la cuantía del premio. Los “capgrossos” o cabezudos, en el folklore catalán, son unas figuras de cartón piedra de tamaño normal, pero con la cabeza de un gigante. En el caso que nos ocupa, esta “capGrossa”, originaria de las fiestas de Alella, se consagra como la cabeza visible del sorteo más generoso de Catalunya.

A destacar, además, los naming de otros sorteos nacionales e internacionales:

– El “EuroMillón”, el más descomunal de los premios en cuanto a cantidad de dinero a embolsarse.

– La “Bono-loto”, otro de los sorteos patrios que cuenta con más jugadores.

– El contundente “Cuponazo” o el intuitivo “Rasca” de la Once.

– El sugerente “Trio”, sorteo perteneciente también a la lotería catalana.

– A nivel internacional, jugar a la “Powerball” o “Megamillions” en EEUU nos lleva a pensar que en estos sorteos no se va a rifar calderilla precisamente.

A la vista de tales nombres, vuelve a surgir el eterno debate sobre el tipo de naming más adecuado para asegurar su recuerdo y perdurabilidad en el gran público:
¿Mejor optar por nombres descriptivos (“Euro-millones”), o por los más asociativos y/o diferenciadores que buscan el impacto (“Cuponazo”, etc.)?

No quisiéramos terminar sin dedicarle un guiño al naming de las administraciones de lotería más rentables y carismáticas del Estado.
Doña Manolita abre en 1.904 su primera administración de loterías en la calle San Bernardo. Doña Manolita empieza a repartir premios con bastante frecuencia, lo que supondrá el despegue definitivo de su negocio, que mantiene esa suerte y carisma hasta nuestros días. Tal es su carisma, que a nivel de marca no ha hecho falta ninguna modificación para mantener el reclamo de la suerte en los ávidos compradores.

Por otro lado, después de pasar varios años vendiendo lotería a los bares del Pirineo, el 6 de enero de 1994 La Bruixa d’Or (La Bruja de Oro) repartió el primer premio de la Lotería del Niño. A partir de aquel momento, su propietario Xavier Gabriel se convirtió en uno de los más acaudalados empresarios de nuestro país. Ni qué decir acerca de las masas de peregrinos que visitan la famosa administración en el pueblo de Sort (“Suerte”) para ser tocados por la gracia de la simpática brujita.

¡Que la suerte os acompañe!

 

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