La ciencia del Naming: la receta del nombre de marca

Un niño escucha atentamente en clase de ciencias.

¿Podemos hablar de la ciencia del naming? La ciencia es el conjunto de conocimientos objetivos y verificables, que se obtienen a partir de un proceso de investigación y experimentación. Y se conoce al naming como el proceso de creación de un nombre de marca a partir de la “experimentación” entre la lingüística, la simbología y el marketing.

El naming es una disciplina del branding fundamental en todo negocio, ya que se trata del primer elemento identificador de la compañía. La marca puede llegar a suponer nuestra principal ventaja competitiva, por lo que se debe construir siempre de forma estratégica.

Porque la ciencia del naming nunca podrá ser inspiradora, ni configurar una identidad, si no forjamos una estrategia de marca detrás. Porque, en un mundo en el que aparentemente ya se ha inventado todo, crear un nombre único es un auténtico reto para las marcas

La ciencia del naming en los nuevos entornos competitivos

Nuestro naming no debe limitar nunca el crecimiento de la compañía. Esto quiere decir que debemos evitar simplificarlo a la línea de productos que ofrecemos. Pensad que nuestro catálogo siempre puede crecer y cambiar. Así que evitemos poner barreras antes de tiempo.

Pero, ¿y si optamos por montar un negocio que ofrezca servicios únicos que aún no se conocen en el mercado? Es el caso de Airbnb o Uber. Estas marcas dieron con un nicho al que todavía nadie le había prestado demasiada atención.

Y ofrecieron un servicio innovador acompañado por un naming igual de disruptivo.

Las claves para crear un buen nombre de marca

Por otro lado, el nombre de una marca siempre puede reinventarse. No nos debe extrañar que, después de un período de crisis, expansión o fusiones truncadas, optemos por darle un lavado de cara a nuestra empresa.

Un nombre de marca, además de original, debe llevar tatuado en su lenguaje unos valores determinados. Cada una de sus letras y sílabas, tendrán un objetivo bien estudiado: el de conectar con nuestro público objetivo.

Si hemos perdido esta conexión, ¿qué mejor que empezar por reconstruir nuestro propio nombre? Sin duda, este conjunto de letras, además de identificar, contribuye al crecimiento de la marca. Siempre podemos romper con las reglas establecidas anteriormente. Y si hemos optado por renovarnos, ¿por qué no crear una marca transgresora?

Renovar el nombre de marca

Actualizar el concepto que expresa nuestro naming hará posible que nos adaptemos a los nuevos entornos competitivos. Pero sólo lo conseguiremos si tenemos clara nuestra razón de ser.

No tengamos miedo a expandirnos para llegar a nuevas y desconocidas fronteras. Que el nombre nunca sea limitación:

  • Abstractos: es la tipología que más se aproxima a la comunicación emocional. Son los nombres que logran una mayor diferenciación y exclusividad. Al ser abstractos, favorecen la penetración en distintos mercados y la aceptación por igual en los distintos lenguajes. No obstante, necesitan un fuerte capital para destinarlo a la comunicación.
  • Evocadores: estos nombres también tienen mucho que agradecer a la capacidad creativa, abriendo universos a la imaginación, sugiriendo escenarios y conceptos más fáciles de vislumbrar que en los abstractos, pero sin ser literales.
  • Descriptivos: esta es la tipología de naming más habitual y tradicional y que menos riesgos parece suponer para la mayoría. Son nombres que describen la actividad que desempeña la empresa. Dos ejemplos son HolaLuz y Vueling, dos compañías cuyo naming ya apunta al sector en el que operan.

Realmente, hoy en día, ya se puede hablar de la ciencia del naming. Y es que consultoras como Nombra llevan a cabo en su día a día investigaciones y estudios de mercado que contribuyen a enriquecer la llamada “ciencia del naming”. Eso sí, tomando como base el significado y las combinaciones de las palabras.

En definitiva, un trabajo que nos ha permitido trazar las bases de un nuevo conocimiento: el naming.

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