¿Qué tendrá de negro el Black Friday?

Que significa black friday: naming y su estrategia de ventas y su nombre naming

A la vorágine de naming, denominaciones y costumbres importadas del mundo anglosajón, hace unos años que se nos ha sumado un nuevo elemento, el Black Friday (“viernes negro”). Se denomina de este modo al día que inaugura la temporada de compras navideñas con significativas rebajas en muchas tiendas minoristas y grandes almacenes. Es un día después del Día de Acción de Gracias y se celebra el cuarto viernes del mes de noviembre. Esta festividad comenzó en Norteamérica, tanto en EE.UU. como Canadá y, poco a poco y con la ayuda de las nuevas tecnologías, se ha ido extendiendo por el resto de países del mundo.

En España se ha impulsado esta celebración norteamericana principalmente en ámbitos de compra on-line y, aunque actualmente no goza de tanta popularidad como en Norteamérica, el volumen de búsqueda del término Black Friday continúa creciendo año tras año.

Además, cada vez son más los comercios que se suman a la celebración de este día que marca el inicio de las compras navideñas, y empresas como Amazon España, Fnac, Zavvi, Rakuten España, Media Markt, o Apple Store, participan ofreciendo grandes descuentos.

Otras empresas como Zara o El Corte Inglés no han querido ser menos y, por esa razón, se han volcado también en la celebración norteamericana realizando importantes descuentos en sus productos.

¿Qué significa el naming de la estrategia Black Friday?

Parece ser que el término que da origen a este naming se creó en Filadelfia, donde se utilizaba para describir el denso tráfico de gente y vehículos que abarrotaba las calles al día siguiente del día de Acción de Gracias, como si esta marabunta formara una marea negra que se traslada paulatinamente a los comercios. El uso de este término comenzó alrededor de 1961 entre los oficiales de policía encargados de la regulación del tráfico, popularizándose hacia 1966, y extendiéndose al resto de los estados a partir de 1975.

No obstante, posteriormente surgió una explicación alternativa, refiriéndose el término “negro” a las cuentas de los comercios, que pasan de números rojos a negros gracias al superávit que generan las ventas.

Si tenemos en cuenta la formulación del nombre, cabe la duda razonable de si las palabras “viernes negro” pueden dar lugar a connotaciones negativas, que puedan hacer replantear si es la mejor manera de publicitar una jornada lúdico-festiva donde hay que abandonarse a la pasión consumista.

Seamos realistas, las personas tenemos días negros cuando las cosas no salen bien…

¿Acaso ya no persiste en la memoria colectiva el “lunes negro” y el “martes negro”, que precipitaron la crisis económica del crack del 29? No fueron jornadas alegres, precisamente, y su denominación cuajó y se extendió por el mundo como la pólvora (al igual que los suicidios por Wall Street…).

Entonces, ¿qué ha llevado al conglomerado comercial y económico a aceptar y difundir el concepto de Black Friday? y más importante aún, ¿ha tenido aceptación entre el consumidor? Y de ser así, ¿dónde quedan las afectaciones negativas de dicho concepto?

Quizá, las complejas y agresivas campañas de mercadotecnia han “educado” al consumidor para que priorice los beneficios de esta “negra” jornada, y directamente obvie toda sensación negativa asociada al color negro.

En cuanto a la adopción y al impulso de esta jornada donde los precios se revientan, sólo queda ver los datos de ventas. En Estados Unidos en el 2013 aproximadamente 141 millones de personas compraron durante el “viernes negro”, gastando un total de 57,4 billones de dólares – con ventas de la red llegando a 1,2 billones de dólares.

Estas cifras harían como mínimo que cualquier comerciante, en cualquier lugar del mundo, tuviera en cuenta estos hechos. Y dicen que si algo funciona, hay que copiarlo, en este caso tanto el hecho, como el naming.

No obstante, parece ser que en algunas páginas web se han hecho eco de las posibles evocaciones trágicas y negativas del término Black Friday, por lo que empiezan a recomendar la correcta forma de su redactado, concretamente el uso de la forma española de la expresión, el uso de minúsculas y entrecomillado, de tal modo que pueda leerse en su forma menos nociva: “viernes negro”. ¿Mejor?

‘Cyber Monday’, el lenguaje diario de la economía y el comercio

En cuanto a la españolización del término, se abre otro campo debate, el de la adopción de términos anglosajones. En el lenguaje diario dentro de los campos de la economía, el comercio, e incluso en los usos y costumbres de la población, pasan a engrosarse las filas de nuestro manido folklore, véase Halloween, o similares. ¿Es posible que los nombres anglosajones nos generen más confianza, atractivo o glamour que los patrios? ¿Invasión o riqueza cultural?

Cyber Monday y el orígen de su namingPor último, ante la duda de si la implantación del “viernes negro” a nivel global y local funciona, contamos con un indicador que está cobrando cada vez más fuerza. Se trata de la aparición del “Cyber Monday o “ciberlunes” en español. Es un término de mercadotecnia referido al lunes siguiente, que se realiza después del “viernes negro”, creado en Estados Unidos por las empresas para persuadir a la gente a comprar en línea.

En 2013, las ventas en línea durante “ciberlunes” en Estados Unidos alcanzaron un récord de  2,29 mil millones de dólares. Estas ventas aumentaron un 20,6% al respecto del año anterior. La realidad es que “ciberlunes” se ha convertido en un término de mercadotecnia internacional utilizado por los minoristas en Canadá, Reino Unido, Portugal, Alemania, Colombia, Chile y Perú.

Al parecer, tenemos un “viernes negro” y un “lunes electrónico”. Esto plantea una disyuntiva. ¿Por cuál decidirse, por uno, por el otro, por los dos, o por ninguno? Y cabe otra pregunta… ¿el naming en español, o en inglés?

En todo caso, lo mejor es llegar a las dos citas con la cartera llena.

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